5 jun. 2017

La respuesta proviene del aquí-ahora, pura, virginal. Esa es la disciplina que yo aprecio. Esa es la disciplina que amo.

"Estoy en contra de una vida disciplinada. No estoy en contra de la disciplina; estoy en contra de la vida disciplinada. La disciplina debería surgir momento a momento desde el interior de tu ser. Debería ser una luz interna, no imponerse desde el exterior. Uno debería moverse desde una profunda responsabilidad ante la vida. No debería seguirse ninguna doctrina, porque si sigues una doctrina entonces tienes ya una conclusión que te acompaña. Vives mediante esa conclusión. Vives desde un centro que ya está fijo. Entonces no eres libre. No puedes ser flexible; tu principio, tu idea, tu centro, tu conclusión no te permite ser flexible. Reaccionarás de acuerdo con tu conclusión. Pero si eres libre y en cada momento decides tu propia conclusión, si no la vas acarreando desde el pasado, entonces es válido. Entonces tienes una disciplina  --una disciplina real-- pero no tienes una vida disciplinada.

Cualquier hombre que está auténticamente vivo no tiene carácter, no puede tener un carácter. El carácter es siempre algo que está muerto, es una estructura alrededor tuyo que proviene del pasado, de la experiencia pasada. Si actúas a partir de tu carácter no actúas en absoluto; simplemente reaccionas. No respondes. Se responde desde el propio ser, sin ningún centro, sin ninguna conclusión. No a través del pasado; la respuesta proviene del aquí-ahora, pura, virginal.

Esa es la disciplina que yo aprecio. Esa es la disciplina que amo. Pero cualquier disciplina que te fuerces a seguir, que tú ejerzas, es peligrosa. Te matará. Así es como ha muerto ya mucha gente: su disciplina les ha matado".

Osho, De la medicación a la meditación